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Si puede pasar, pasará…

El miércoles pasado empezó con una multa por aparcar en doble fila (la cual es mentira, así que la vamos a reclamar, ¡yo nunca aparco en doble fila!), después me llamó la dueña del centro de belleza donde me van a peinar y pintar para la boda para contarme que tuvieron un problema con la chica con la que hice la prueba y han contratado a una nueva… ¡A una semana de la boda me cambian de peluquera y maquilladora!

Por la tarde fuimos a la última prueba del vestido, teníamos cita a las siete y media pero entramos casi a las diez de la noche porque una chica que se casaba ese mismo sábado había adelgazado mucho y el vestido le quedaba enorme, así que tuvieron que desmontarlo y volver a coserlo. Que digo yo… ¿Si lleváis tanto retraso por qué no avisáis y no perdemos la tarde?

Una vez dentro me pongo mi maravilloso vestido y casi me da un infarto al ver que tengo arrugas por toda la cintura y la espalda, también está torcido y un lateral del pecho tiene casi el doble del tamaño que el otro, ¡y yo tengo las dos tetas del mismo tamaño! El velo no lo tenían cortado, lo hicieron corriendo y se equivocaron con la medida, nos casamos en una iglesia muy pequeña, ¡no puedo llevar un velo de diez metros o va a ocupar media iglesia! Salí a las once de la noche de la tienda con la sensación de que iba a tener que casarme envuelta en una sábana y ganas de llorar durante toda la semana.

Aunque fue un día horrible  todo se ha arreglado, la nueva peluquera y maquilladora me hizo otra prueba y me gustó mucho, hoy he ido a recoger el vestido y está perfecto.

¿La vida puede ser más maravillosa? ¡Quedan cinco días!

vestido

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¡Habemus vestido!

Pensé que encontrar mi vestido de novia sería rápido y fácil, ¡nada más lejos de la realidad! Sólo he tardado unas tres semanas en decidirme, ¡pero han sido unas semanas muuuy largas!

Todo el mundo me había dicho que la idea que tenía cambiaría cuando empezara a probarme vestidos, y así fue. Al final me he decidido por un vestido que no se parece en nada a lo que tenía pensado, pero me enamoré y el amor es así, ¿no? También me habían dicho que sabría que es mi vestido porque lloraría, ¡pero no he llorado! Aunque cada vez que me lo pongo me da un ataque de risa horroroso y quiero bailar, supongo que cada una reacciona de una manera diferente.

Ahora “sólo” falta esperar a que llegue el gran día para poder ponérmelo. Me muero de ganas de enseñárselo a todo el mundo y no sé cómo voy a aguantar tantos meses. ¡¡¡AGR!!!